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lunes, 26 de junio de 2017

SIRA 2017 – Pautas para el sector del biorrefino europeo del futuro



La revisión de este documento se ha gestado durante meses. La Agenda Estratégica de Innovación e Investigación (“Strategic Innovation and Research Agenda”, SIRA por sus siglas en inglés) del Consorcio de Bioindustrias (“Bio-based Industries Consortium”, BIC por sus siglas en inglés) refleja las ambiciones de sus miembros y las traduce en un conjunto de acciones específicas diseñadas para dar lugar a resultados tangibles entre 2020 y 2030. Fue editada por primera vez en el año 2013 y acaba de ser actualizada hace algunos días para tener en cuenta los objetivos de los miembros más nuevos del BIC y los desarrollos tecnológicos y de mercados más recientes, entre otras cosas. Puede parecer un período corto pero las cosas han cambiado de manera muy rápida en la bioeconomía europea.

Además, la SIRA es la base sobre la que se planifican las convocatorias de propuestas para la BBI JU. La nueva versión ya aplica para la convocatoria BBI JU 2017 cuya fecha límite para la presentación de convocatorias es el 7 de septiembre. Por lo tanto, es una lectura obligatoria para todos aquellos actores inmersos en la preparación de consorcios y propuestas. También determinara las temáticas y estrategias de las convocatorias que se lanzarán hasta 2020.

Teniendo todo esto en cuenta, la SIRA es una buena herramienta para comprender y anticipar el rumbo que tomarán las biorrefinerías avanzadas a nivel europeo en los plazos corto y medio. Creo que merece la pena analizar brevemente algunos de los puntos clave y nuevos enfoques de la edición actualizada.

Figura 1. Portada de la SIRA

De cadenas de valor a orientaciones estratégicas

El esqueleto de la SIRA 2013 estaba articulado alrededor de 5 cadenas de valor: de las materias primas lignocelulósicas a los biocombustibles avanzados; la próxima generación de cadenas de valor basadas en los bosques; la próxima generación de acedenas de valor basads en la agricultura; emergencia de nuevas cadenas de valor a partir de los residuos (orgánicos); las biorrefinerías integradas para la obtención de energía, pulpa y productos químicos. La SIRA 2017 presenta el concepto de orientaciones estratégicas, los pilares que componen las cadenas de valor renovables. El documento se estructura ahora en cuatro orientaciones estratégicas: materias primas biomásicas sostenibles; procesos innovadores; bioproductos innovadores para aplicaciones específicas; incorporación al mercado.

Ambas ediciones enfatizan el papel de las cadenas de valor. Entonces, ¿cuál es el cambio? En la primera SIRA, las cadenas de valor estaban bien definidas y delimitadas por las 5 referencias. La nueva SIRA busca el entrecruzamiento de las cadenas de valor convencionales. Los límites desaparecen y se abren novedosas posibilidades. Según las palabras del propio documento, “el enfoque de cadena de valor múltiple incrementa las oportunidades para convertir y valorizar nuevas materias primas en un amplio abanico de bioproductos”.

La bioeconomía es esencial para la economía circular

A lo largo de la nueva SIRA se pueden encontrar nuevos elementos que apoyan el desarrollo de una bioeconomía circular. Si revisamos los objetivos estratégicos generales: el primero y el décimo incluyen los biorresiduos (FORSU o lodos procedentes de tratamiento de aguas) como nueva materia prima; el tercero reivindica la movilización y utilización del 15 % de los recursos no utilizados al año para el 2020; el quinto busca la aplicación de bioperaciones con “cero residuos” y el cierre de ciclos. En la sección dedicada al suministro de materias primas sostenibles (primera de las orientaciones estratégicas), las corrientes residuales y laterales se mencionan constantemente. Esto es sólo un ejemplo, la nueva versión está llena de referencias a la economía circular. Curiosamente, la palabra “circular” no aparecía en la SIRA anterior.

Los recursos acuáticos y el CO2 como materias primas prometedoras

Según el décimo objetivo general, los recursos marinos vivos representan un enorme y apenas explotado reservorio de bioproductos. Una subsección completa de la primera orientación estratégica ensalza las bondades de las materias primas acuáticas y afirma que el aprovechamiento del potencial de los mares y los océanos de manera sostenible es crítico para Europa.

Las bioindustrias proponen la captura y uso del CO2 para aplicaciones en agricultura o conversión en productos de alto valor añadido. Trabajarán conjuntamente con el consorcio público-privado SPIRE para buscar nuevas soluciones para valorizar el CO2. Mientras SPIRE se centra principalmente en tecnologías químicas, las bioindustrias usan la vía biotecnológica.

Incremento del TRL en proyectos de investigación e innovación (RIA)

La SIRA 2013 fijó 7 objetivos clave mensurables. En la nueva SIRA, aquellos 7 objetivos y sus indicadores clave de rendimiento (“Key Performance Indicators”, KPI por sus siglas en inglés) permanecen sin cambios y se añade un objetivo adicional. Es el incremento del nivel de madurez tecnológica (“Technology Readiness Level”, TRL por sus siglas en inglés) de tecnologías, valga la redundancia, comparado con el nivel de partida al inicio del proyecto. Este objetivo afecta a acciones de innovación en investigación (“Research and Innovation Actions”, RIA por sus siglas en inglés). El número de nuevas y mejoradas tecnologías de proceso validadas en proyectos BBI debería alcanzar la cifra de 20 en el 2020.

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